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El acervo

Cómo se cura un acervo de poesía en dominio público

Cualquiera puede juntar poemas. Lo difícil —y lo que casi nadie hace— es poder decir de dónde salió cada uno y por qué se puede usar. Esta página explica exactamente cómo se hace aquí, sin adornos, porque es lo único que distingue a este acervo de una carpeta de capturas de pantalla.

El corte legal

Por qué 1920, y por qué manda México

México tiene el plazo de protección más largo del mundo: la vida del autor más cien años. Y lo que lo vuelve determinante es otra cosa, que casi nadie sabe: México no reconoce que una obra sea libre aquí solo porque ya lo es en otro país. Un poema en dominio público en España o en Estados Unidos sigue protegido en México los cien años completos.

Como la app se distribuye en México, ese es el piso para todo el catálogo, sin importar de dónde sea el autor. El corte estricto de ley cae en 1925; el acervo usa 1920 como margen de seguridad. Y aplica igual al traductor.

Esto cuesta nombres enormes, y no se disimula: casi toda la poesía en español que más se comparte hoy sigue protegida aquí. La ruta honesta es empezar por lo que sí se puede y licenciar el siglo XX después, no usarlo primero y pedir perdón luego.

El proceso

Los cuatro pasos que recorre un poema

Ninguno se puede saltar, y el tercero no lo puede hacer una máquina.

  1. 01

    Se extrae

    El texto se baja de Wikisource o de archive.org, nunca se escribe a mano ni de memoria. Si la extracción falla —y falla seguido, porque muchas páginas son transclusiones o facsímiles con OCR ilegible— el poema se descarta y se busca otra edición.

  2. 02

    Se revisa contra la fuente

    Alguien abre el borrador junto a la fuente y los compara verso por verso. La herramienta marca lo que huele a error de OCR, pero no decide: solo señala dónde mirar.

  3. 03

    Se firma

    Si la ficha está completa y el texto es fiel, esa persona firma. Su nombre y la fecha quedan escritos en el poema. Ese campo solo lo escribe el botón de firmar — ninguna herramienta automática puede llenarlo, y no se puede poner a mano en el archivo.

  4. 04

    Se publica

    Solo entonces el poema sale a la app. La publicación es idempotente y va por hash de contenido: si un verso cambia una coma, el hash cambia y se vuelve a publicar. Si nada cambió, no se toca nada.

La ficha

Lo que trae cada poema por dentro

Ocho campos obligatorios. Si falta uno, el poema no entra — y no es una regla escrita en un manual que alguien tenga que acordarse de seguir: es una prueba automatizada que detiene la publicación.

autor
Quién lo escribió.
año de muerte del autor
Tiene que ser 1920 o antes. La base lo exige, no solo el proceso.
fuente y su URL
De dónde salió exactamente este texto.
el año, en una fuente independiente
Una segunda fuente, de otro dominio, que confirme el año de muerte. No vale otra página del mismo sitio.
traductor y su año de muerte
Si el original no está en español. Una traducción tiene derechos propios, distintos de los del poema.
comunidad de origen
Si el texto viene de una cultura popular o indígena.
quién verificó y cuándo
Una persona y una fecha. El guardián rechaza «pendiente».
hash del contenido
Para que cualquier cambio posterior se note.

Y las semblanzas de los autores las escribe una persona. El guardián también falla si una sigue en el marcador de pendiente.

Lo que casi todos hacen mal

Cuatro trampas del dominio público

Ninguna es obvia, y las cuatro hunden proyectos que empezaron de buena fe. Están aquí porque son la parte de la investigación que le sirve a cualquiera, no solo a nosotros.

Dar créditos no es una licencia

Es el error más caro que existe, y el más común. Poner el nombre del autor no te da ningún derecho sobre la obra. Al revés: nombrarlo es una obligación que no se acaba nunca. En México los derechos morales son perpetuos e inalienables, así que aun con una obra de dominio público hay que nombrar siempre al autor y no deformar el texto.

Las traducciones tienen su propio copyright

El original puede ser libre y la traducción no. Un poema de hace doscientos años traducido en 1998 está protegido por esa traducción. Para poesía que no se escribió en español hacen falta traducciones también libres, o traducciones nuevas con cesión por escrito.

Los versos de canciones no

Todo lo moderno está protegido, los editores musicales son el sector más litigioso de la industria, y en México no existe el «fair use»: la ley solo permite cita breve para crítica o investigación, no para un producto. Lo que sí da ese sabor es la poesía popular anónima, que la ley deja usar libremente mientras el autor no se dé a conocer.

La cultura indígena tiene régimen aparte

Las expresiones de culturas populares e indígenas están protegidas por su cuenta: hay que mencionar a la comunidad de origen y no deformar la obra. Por eso la ficha tiene un campo propio para eso.

Para instituciones

Si tu escuela, museo o publicación necesita usar poesía sin miedo, esto es justo lo que estás buscando.

Los poemas son de dominio público: no son de nadie y no hay que licenciarlos. Lo que sí se puede licenciar es todo lo demás — la verificación, la ficha, el contexto y la firma.