Dominio público · español
Un poema al día, y la certeza de quién lo escribió.
Poesía en español de siglos y voces distintas, elegida para ti. Cada texto entra con su autor, su año, su fuente — y la firma de la persona que lo revisó. Si algo no cuadra, el poema no entra.
Ficha de procedencia
Obligatoria
- autor
- obligatorio
- año de muerte
- 1920 o antes · lo exige la base
- fuente
- Wikisource o archive.org
- url de la fuente
- obligatoria
- el año, en otra fuente
- de otro dominio
- traductor y su año
- si el original no es en español
- hash del contenido
- para detectar cualquier cambio
- verificado por
- PENDIENTEuna persona que lo leyó
Si algo de esto falta o no cuadra, el poema no entra. No es una política: es una prueba automática que lo detiene.
Por qué hace falta
La poesía es lo que más se comparte y lo peor atribuido.
Un poema circula como captura de pantalla: sin autor, o con el autor equivocado, cortado a la mitad, y casi siempre sin permiso de nadie. El mismo texto aparece firmado por tres personas distintas y ninguna de las tres lo escribió.
No es un problema de acceso. Poemas hay de sobra. El problema es que no hay forma de saber si lo que estás leyendo es de quien dice ser — y en poesía el nombre del autor es parte del poema.
El corte
Todo lo que quedó antes de esta línea se puede leer, copiar y compartir. Sin pedirle permiso a nadie.
Poetario solo trabaja con poesía de dominio público: autores fallecidos en 1920 o antes. Es una restricción dura, cuesta nombres enormes, y es lo que hace que todo lo demás sea posible.
Aquí empieza el dominio público
1936
García Lorca
1938
Storni
1957
Mistral
1972
Pizarnik
1973
Neruda
1998
Paz
1999
Sabines
2009
Benedetti
Ninguno de estos puede entrar todavía, y no es una decisión editorial. México protege la obra durante la vida del autor más cien años, y no reconoce que una obra sea libre aquí solo porque ya lo es en otro país. Es el plazo más largo del mundo.
Cómo se verifica
Tres reglas que no se rompen.
No son buenas intenciones escritas en un documento. Están programadas: antes de cada publicación, un guardián revisa el acervo entero y lo detiene si un solo poema incumple.
01
El texto nunca se escribe de memoria
Cada verso se extrae de la fuente original. Si no se pudo extraer, el poema se descarta. Un verso inventado en un acervo que se vende como verificado lo destruye entero.
02
Nadie se aprueba a sí mismo
Una persona lee la ficha contra la fuente y la firma. Ese campo solo lo escribe el botón de firmar; ninguna herramienta automática puede llenarlo, y el guardián rechaza lo que sigue pendiente.
03
El año se comprueba en otra parte
El año de muerte del autor se verifica contra una fuente distinta de la del texto. El guardián compara dominios: otra página del mismo sitio no cuenta como otra fuente.
Leer
Una app hecha para leer, no para hacer scroll.
El poema del día es la puerta de entrada, no el final. Cuando quieras seguir leyendo, sigues: hay más poemas, la ficha del autor, y el contexto de por qué ese poema se escribió cuando se escribió.
Elegido para ti
Tres preguntas al empezar —época, tono, largo— y el poema de cada día sale de ahí. Sin exigirte una cuenta para contestarlas.
Ficha del autor
Quién fue, cuándo vivió, de dónde. Escrita por una persona, no generada y publicada sin leer.
Contexto del poema
Por qué se escribió, qué estaba pasando alrededor. Lo que convierte un poema bonito en un poema que entiendes.
Guardados
Los poemas que quieres conservar quedan en tu cuenta, no en una captura de pantalla que se pierde.
Compartir como imagen
Con el autor y la fuente incluidos. Para que lo que compartas siga siendo verdad después de compartirlo.
Como tú leas mejor
Cuatro tipografías, cinco temperaturas, y el tamaño de la letra y el interlineado a tu medida.
Las cinco temperaturas
Los nombres no son de poesía: son de taller de impresión. Tiraje es la corrida, tinta es la tinta, y la piedra litográfica es de caliza — de cal.
Tiraje
la corrida de impresión
Cal
la caliza de la piedra
Piedra
la matriz litográfica
Nocturno
el taller de noche
Tinta
lo que queda en el papel
La promesa
Nunca vas a ver un anuncio encima de un poema.
Hoy la app no tiene ningún anuncio. Cuando los tenga, van a vivir en las pantallas de alrededor y jamás sobre el texto. En una app cuyo producto es el cuidado, el formato genérico cuesta más de lo que paga.
La otra promesa
Leer no te exige una cuenta.
Puedes abrir la app y leer sin registrarte: el acervo es de lectura pública. La cuenta hace falta para lo tuyo — guardar, el historial, que el poema de mañana se parezca a ti.