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Acerca

La poesía se comparte muchísimo y no tiene un lugar propio.

Poetario existe por eso. No porque falten poemas en internet — sobran — sino porque no hay ningún sitio donde estén bien presentados, bien atribuidos y en regla. Se consumen como captura de pantalla, y una captura de pantalla no responde por nada.

De dónde salió

Poetario empezó por amor, y por no saber dónde buscar un poema.

Todo esto empieza por mi novia. El amor que le tengo es de los que te hacen querer escribir poemas, y yo no sabía escribirlos ni sabía dónde buscar los de otros, así que hice lo que hace cualquiera: me metí a las redes.

Estuve unos minutos viendo poemas en TikTok y me di cuenta de que eran siempre los mismos diez, los que ya se sabe que funcionan. Debajo de esos diez hay siglos de poesía en español que por ahí no pasan nunca.

De ahí salió la idea: una app que te mande un poema al día, para no tener que ir a buscarlo. Y al pensarla me di cuenta de que yo la podía hacer. Entonces me puse a hacerla.

Lo de los mismos diez no es mala suerte

Es lo que le pasa a un texto que circula sin tener un lugar propio: se repite lo que ya funcionó y se pierde de quién es. Por eso lo primero que me puse a resolver no fue cómo se iba a ver la app, sino de dónde iba a salir cada poema.

No seré un poeta aún, pero le dedico este proyecto a mi novia, que fue quien lo inspiró.

Ian Gazcka Arechiga

La apuesta

Un acervo clásico en español, bien curado y en regla, es un producto que nadie está haciendo.

Y hay una razón por la que no existe: es un problema legal antes que un problema de diseño. Casi todo lo que la gente quiere leer sigue protegido en México, y averiguar qué se puede usar cuesta trabajo real. La mayoría de los proyectos lo resuelven no averiguándolo.

Poetario lo resolvió al revés: primero la investigación legal, después el producto. Por eso el acervo empieza pequeño y crece despacio. Es la parte cara, y es la única que no se puede copiar.

El dominio público es por dónde se empieza, no la meta. La ambición es comprar las licencias de distribución que hacen falta para incorporar poesía del siglo XX y llegar a una app completa. Eso cuesta dinero y se negocia obra por obra, así que no lleva fecha ni lista de autores: cuando se pueda, se dice aquí.

Las decisiones

Tres cosas que no se van a negociar

Curaduría, no recolección

Ciento veinte poemas bien elegidos y bien verificados le ganan a diez mil sin comprobar. Además es la única defensa legal que existe de verdad.

La ficha es obligatoria

Ningún poema entra sin su procedencia completa y firmada. La política dejó de ser buena voluntad el día que se volvió un requisito que detiene la publicación.

No se declara lo que no existe

Este sitio no anuncia funciones que la app no tenga, ni poemas que el acervo no haya verificado, ni fechas que nadie pueda sostener. Lo que todavía no está hecho se lee aquí como «todavía no», que es más incómodo y es cierto.

Misión y visión

Para qué existe Poetario, y a dónde va

Misión

Hacer una comunidad de poetas y de poemas.

Que la poesía deje de circular suelta y sin dueño, y tenga un lugar donde se le cuide: bien atribuida, bien presentada y en regla.

Visión

Un solo lugar donde puedas leer poesía clásica, compartir la tuya y aprender de ella.

Todo lo que tenga que ver con poemas, junto: lo que ya se escribió, lo que se escribe hoy y lo que hace falta para entenderlo.

Quién responde

Detrás de Poetario hay una persona, no una redacción.

Poetario es un proyecto propio de Ian Gazcka Arechiga, hecho en México. No es el encargo de nadie ni el catálogo de una editorial: se decide, se construye y se responde por él desde aquí. El correo lo lee la misma persona que revisa las fichas del acervo.

Para cualquier cosa —una errata en un poema, una duda sobre derechos, una escuela que quiera usar el acervo— hola@zck.com.mx.